Duerme.

 

 

 

Son tus ojos cristalinos,  es tu boca que me dice palabras sinceras,  puras sin metáforas manidas,  son tus manos dulces que me acarician el rostro.  Es tu mirada que no se aparta.  Son tus besos, que impregnan mi día completo, es tu fuerza la que sin saberlo enciende la chispa de mi vida.

Y cuando tú no estás,  me siento en el suelo abrazándome a mi misma, compadeciéndome de nuevo, recreándome en tu recuerdo, esperando el instante en que la puerta se abra y aparezcas corriendo.  Aniquilando con una sonrisa mis pensamientos tristes.  Me faltan un millón de palabras que decirte, tantas cosas que enseñarte…

Me va a hacer falta una vida entera para poder compensarte.

Duerme mi niño de ojos azules…

 

 

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